Yo sí, lo siento
—Señor y señora Escobar, que bueno verlos... me entere de que hoy era el aniversario de la muerte de su hija Viola, quería darles el pésame, y más ahora que somos familia —aquel apellido retumbo en mi mente con fuerza provocándome un intenso vacío en el estómago, agazape la mirada incrédulo como si algo en mi cabeza por fin hiciera clip.
—Le agradezco su generosidad, señor Prego, usted siempre será bienvenido —el hombre me miro y la vergüenza me embargo, era su padre... y Susa