Una esposa florero
—Espera, me está entrando una llamada. Hablamos más tarde.
—Bien, bonita, llámame para saber que decides, no quiero dejar a medio escuadrón sin trabajo.
—No te preocupes, no dejaré que nos quiten Fucsia —colgué y le di paso a la otra llamada.
—¿quién habla?
—¿Quién más puede ser, querida esposa? —sorprendida al escuchar su gutural voz por teléfono, me levante como si tuviera resortes en los pies.
—Una cosa Susana, ¿cómo me tienes guardado en tus contactos para que no sep