Cap. 59 Mil motivos.
Trato de defenderme, pero me es imposible; es muy fuerte y demasiado grande para mi pequeño cuerpo. Por más que trata, él me tiene totalmente sometida; lo único que puedo hacer es morder su labio con todas mis fuerzas
—¡Ah! ¡Estúpida! Me dolió. —Grita por el dolor y me suelta una bofetada.
Yo aprovecho que eso lo debilito y lo empujo con fuerza; ni siquiera siento el dolor de su bofetada, solo quiero alejarme de él.
—¡Detente ahí! —me grita, pero no lo obedezco; corro hacia mi habitación.
Entro