Cap. 47 Un pequeño regalo.
Nunca había visto a mi hijo tan sonriente y feliz como lo está con Rohan, hasta de mí se ha olvidado, lleva horas patinando de la mano de él.
—Cariño, ya es hora de ir a comer, ya es tarde —Me cerco para que vayamos a comer, está tan emocionado que seguro ni hambre ha sentido.
—No, mami, un ratito más, ¿sí?
—Mi vida es tarde, ya patinaste mucho, también debes descansar.
—Tu mamá tiene razón, campeón, ya es tarde y hay que comer. ¿Qué te parece si los acompaño?
—¡Sí! Mami, ¿puede mi amigo venir