Cap. 26 Viejo sueño de amor.
Sigo el paso sonriente hasta llegar a ellos. Gloria me ve con odio, ya que la sensación de la noche, al parecer, no será ella. Lástima por el esfuerzo que hizo, pero por eso no es bueno saludar con sombrero ajeno. Se la ha pasado humillándome toda la vida, haciéndome menos, ofendiéndome y diciendo que no soy nada cuando la que no es nada, ni nadie es ella.
—Amalia, ¿qué es esto? —Carlo se acerca y me dice al oído.
—¿Qué es qué cariño?
—Este atuendo tan ridículo que te has puesto.
—¿No te gustó?