Cap. 27 Ultimátum.
Él, al separarnos, me sonríe como nunca y me guiña un ojo de forma coqueta. Es un Carlo, que desconozco por qué jamás había tenido esas demostraciones, ni cuando éramos novios y digamos estábamos en la etapa de conquistarnos. Más bien era yo la que procuraba ser cariñosa, él solo me sonreía a lo más.
Regresamos a la mesa y yo trato de recomponerme por el impacto de su cambio, por ese beso, por esa forma en que me mira, una mirada de completo deseo, que me pone nerviosa. ¿Será que aún siento alg