Por Emma
Entré a la confitería y Liliana me estaba esperando, discretamente, detrás mío entraron Hugo y otro de los custodios.
Pese a tener continuamente seguridad privada, me sentía libre, ellos aunque siempre estaban allí, me daban espacio.
-¡Hola!
-Hola Liliana ¿Cómo estás?
-Bien, aunque tu hermano estos días está irascible.
-Entonces está como siempre.
-MMM… no está peor que de costumbre, tu novio le bajó los humos y eso no le gustó.
-Nunca le gustó que le pongan límites.
-Tenés razón, todo