Por Emma
La habitación se inundó de la presencia de Sandy, no era como el aura que ostentaba Pupy, pero era una mujer cuya presencia se adueñaba del ambiente en el que se hallaba.
Su elegancia era natural y su belleza era inmensa.
-Hola Emma.
Dijo mientras se acercaba a mi cama para saludarme.
-Hola Sandy.
Le dije confundida, no sabía a qué se debía su presencia.
-Lo lamento mucho, mi hermano me comentó lo sucedido.
¿Pupy habló con ella sobre nosotros?
-Quería saber cómo estás y si necesitás algo.
-Estoy…
No sabía cómo contestar a esa pregunta.
-Estoy bien, creo.
No estaba bien, tenía el corazón destrozado por haber perdido al bebé, estaba dolorida y sin saber qué pensar por el comportamiento de Pupy y por todas sus palabras, que eran como juramentos.
La enfermera me preguntó si necesitaba algo y me dijo que iba a estar atenta, que me dejaba charlar tranquila con mi amiga y se retiró discretamente.
-Quiero decirte que podés contar conmigo, siempre, para lo que sea.
-Gracias.
-Anotá m