Capítulo31
Por primera vez, ni siquiera podía sostener el teléfono.

Sus dedos largos temblaban mientras enviaba un mensaje a ella, a ella que ya no volvería.

—Chiquilla, hermanito ha vuelto.

Y tú, debido a que hermanito se había ido para siempre.

El fuego, avivado por el viento, era feroz, y no se extinguió hasta el amanecer.

—¿La encontraron?— Miró a Damián, preguntando con voz tranquila, pero solo él entendía la aguda angustia en su corazón.

Damián bajó la cabeza y dijo:

—Don Andrés, todavía estamos inv
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