Selene vio lo débil que estaba Azul e intentó liberarse, gritando:
—¡Tía, tía! ¿Cómo estás? ¡Tía!
Azul abrió los ojos y negó con la cabeza hacia Selene, preocupada.
Luego, dos hombres la soltaron y la empujaron, haciéndola caer pesadamente a la cubierta.
Azul no tenía fuerzas para mantenerse en pie, y se oyó un fuerte golpe cuando su cuerpo golpeó la cubierta.
—¡Tía! ¡Tía!— Selene gritó una y otra vez al ver a Azul en el suelo, tratando de mantenerla consciente.
Selene estaba siendo sujetada co