Fermín sacudió la cabeza con impotencia:
—Así es Pedro, acordamos que solo podía comer un postre a la semana, pero varias veces lo sorprendí en la cocina comiendo postres a escondidas. Por más que le digo, no me hace caso. Voy a tener que llamar al señor Andrés para informarle, pero él dice que lo estoy molestando y no me habla por varios días. No sirve de nada razonar con él...
Fermín dijo esto último con verdadera amargura.
—El abuelo es el que no obedece, él está mal, Fermín. Tú no has hecho