Selene se tapó la boca para ocultar su risa.
Unos segundos después, Mariana abrió la puerta de la habitación.
Al ver la tranquilidad reinante y la puerta del apartamento cerrada, preguntó sorprendida: —¿Ellas... ellas se fueron?
Nacho señaló a Selene:
—La jefa las espantó. Mariana, no viste las caras de esas viejas, palidecieron por completo, ¡huyeron despavoridas!
—Selene, ¿cómo las ahuyentaste?— Mariana miró admirada a Selene y la abrazó. —¡Mi hermana es realmente increíble! Una vez tuve que