Andrés frunció el ceño y agarró su barbilla, interrogándola:
—¿Qué pasa? ¿La secuestradora tiene la intención de escapar?
—¿Secuestradora?— Selene inhaló con fuerza, —¿De qué estás hablando?
Luego, arrojó la caja que estaba a un lado sobre ella. La tapa de la caja se abrió debido a una fuerza externa, revelando una prenda manchada de líquido rojo y una muñeca vudú.
—¿Esto... qué es?
—¿Aún pretendes?— Andrés habló con voz severa, con una mirada tan fría como la luz de la luna.
La atmósfera gélida