Selene se quedó aturdida por su acción, retrocediendo un poco con timidez hasta que su espalda quedó completamente apoyada contra el respaldo del sofá.
Frunció el ceño y dijo:
—Señor Andrés, ¿quiere que lo abofetee por acercarse tanto?
Al escuchar esas palabras de Selene, él se rió. ¡Qué adorable era, incluso cuando sacaba las garras para arañar, seguía siendo tan adorable!
De repente, se oyeron unos rápidos pasos que se acercaban desde la entrada...
Antes de que la persona entrara en la habita