Los empleados de la posada miraban con envidia esas hermosas piernas largas.
—¡La señorita Soto es realmente hermosa! Miren esa cintura, tan delgada y firme, y esas piernas largas y esbeltas...
—¡Tiene una venda en la rodilla, parece que se lastimó! ¡Pero eso no opaca en absoluto la belleza de la señorita Soto!
—¡No es de extrañar que el señor Andrés no pueda olvidar a su ex esposa! ¡Si fuera yo, la tendría como un tesoro en la palma de mi mano!
Pero justo en ese momento, se escuchó un agudo gri