—¡Selene! ¡No puedes llegar tarde al trabajo! ¡Eres la CEO, no puedes liderar llegando tarde!
—Este mes la CEO no necesita asistir puntualmente...— murmuró Selene, todavía en un estado de somnolencia.
Pero Azul no iba a dejar que Selene siguiera durmiendo. La sacó de la cama de un tirón y luego le dio unas palmaditas suaves en la mejilla.
*¡Paf, paf, paf!*
—¿Cómo estás? ¿Ya estás despierta?— preguntó Azul.
—Auch, me duele...
—Parece que estás despierta. ¡Date prisa y ve a lavarte! El desayuno es