—Selene, entonces no te molestaré en el trabajo, ¡iré a esperarte en la sala de espera después de tu turno!— Con eso, Mariana saludó a Selene con la mano y se dio la vuelta, dando pequeños pasos hacia la puerta de la oficina.
—Espera.— Selene la detuvo.
—Selene, ¿qué pasa?— Mariana se volteó, preguntando sin entender.
—He escuchado que Esmeralda está robando tus recursos— Selene no anduvo con rodeos, preguntó directamente.
—Selene, ¿cómo lo sabías?— Mariana se quedó perpleja por unos segundos, l