Capítulo 30 – Un viajecito movidito.
Tenía los ojos cerrados, mientras sentía sus caricias en mi rostro, y escuchaba música de fondo, de la televisión que estaba puesta.
- ¿Duermes? – preguntó. No contesté - ¿Sería una locura si quiero que vengas conmigo a casa? – preguntó – Quiero presentarte a mi madre, pero al mismo tiempo estoy aterrado, porque no quiero que tengas problemas en el bufete, por mi culpa.
Acerqué mi boca a la suya, aún con ojos cerrados, besándole, antes de contestar.
- Iré contigo a tu casa, si tu vienes conmigo