Epílogo.
Le miré varias veces, desde la barra, justo cuando la tal Pisci le agarraba de la cintura, acercándose demasiado, él lució, despreocupado.
- No me gusta la forma en la que ella te mira – susurró, haciendo que él se fijase en mí. Sonreí, bajando la mirada un momento.
- ¿Cómo me mira? – quiso saber.
- ¿Cómo si fueses de su propiedad? – contestó ella. Sonrió, divertido, justo cuando llegaba hasta ellos, siempre dejando distancias para no inmiscuirme demasiado.
- ¿En serio? Lena – me llamó, justo cu