Capítulo 24 – La triste historia de la diosa Hera.
Desayunamos cualquier cosa de camino al Hotel Saratoga, donde pudimos apreciar las maravillosas vistas del Capitolio, para luego tomar una bici-taxi y recorrer la bonita avenida de Carlos III, llena de comercios, carteles, viejos cines y sin dejar de hacer fotos. Aquello era una pasada, no podía dejar de sonreír, incluso me dolía la boca de hacerlo, y cada vez que miraba a mi lado, veía a ese chico de ojos azules que me traía loca.
Terminamos almorzando en el balcón del Paladar de los Mercaderes