Capítulo 23 – Una completa y absurda enajenación mental.
Le besaba apasionadamente, estábamos sudados y eso que acabábamos de ducharnos, era el maldito calor de la ciudad. Nuestros cuerpos estaban desnudos, sentada, sobre él, sin la menor intención de detenerme, pensé en algo que acababa de llegar a mi mente. El alcohol me hace preguntar idioteces, diré en mi defensa.
- ¿Cómo fue la visita de los locales? – pregunté, él sonrió, divertido. Levantó la mano y acarició mis labios.
- No creo que sea un buen momento para hablar ahora, Lena – me dijo, lanzán