Capítulo 22 – Mentiras a medias.
Seguíamos allí.
En ese puto lugar, mirándonos, como si el tiempo acabase de detenerse, él seguía mirando hacia mí, tocándose la coronilla, algo decepcionado, resoplando, molesto.
Justo iba a hablar para explicar ese malentendido, justo iba a explicarle que no era lo que estaba pensando, cuando Diego se me adelantó.
- ¿Eres el novio? – preguntó, haciendo que por poco no me diese un maldito infarto allí mismo. ¡¿Qué coño...?! ¿Pero cómo se le ocurría decir algo como aquello? – No pienses cosas rar