Capítulo 21 – Vacaciones en La Habana.
¡Dios! ¡Estaba muerta de sueño! ¡No había pegado ojo en toda la noche!
Pero allí estaba, con mis gafas de sol, ocultando mis más que pronunciadas ojeras, ignorando los miles de llamadas perdidas que tenía de aquel niñato. Al que por supuesto volví a cambiarle el móvil en la agenda.
Me despedí de la maleta y caminé hacia el avión. Tener dinero es maravilloso, ir en primera clase, poder pedir una copa de champagne para brindar por mi primer viaje en solitario, dejando todos mis pensamientos en Nue