—¿No te parece esto una tremenda exageración? —preguntó Roberta, entrando a un lugar que, por haber pasado años vacío, debería sentirse así, vacío pero que daba una sensación completamente diferente, casi opuesta.
—Si te soy franco, tampoco estoy del todo seguro —declaró Alessandro, que jalaba sus maletas hacia el portón de le casa—, sobre todo porque no tengo buenos recuerdos de vivir con mi familia; pero no conozco lugar más seguro que esta casa, tiene cámaras por todos lados y, por si eso no