—Emmm… —Ángel cerró los ojos por un instante y asintió—. Mandaré a que te preparen un auto y una tarjeta de crédito. ¿Quieres que mi madre te acompañe?
—La verdad preferiría que me acompañaras tú, pero ya sé que tienes mil cosas con las que ponerte al corriente. Así que te convenceré para que salga