Vio a Ángel arrodillarse frente a ella y alcanzarle un pañuelo.
—¿Qué pasa, linda? —le preguntó con suavidad.
—Nada, es que… ¡no puedo creer que esto por fin haya terminado! —mintió Sammy porque aquellas lágrimas no querían parar y no podía decirle la verdadera razón—. Hablamos tanto de salir de l