—Sé que no lo sabes pero la razón por la que estoy aquí, la razón por la que me subí a ese avión…
—Diablo, no necesito que me recuerdes que nos casamos por un contrato —murmuró ella con el pecho estrujado.
—¡No…! ¡No, no! Olvídate de eso. Te estoy hablando de la razón por la que estamos juntos aho