Darío sonrió con los ojos cerrados mientras sentía el pequeño cuerpo de Sammy acurrucarse contra su costado y morder sobre la piel tensa de su pecho.
—¿No vas a sacar la corneta militar para despertarme hoy? —lo molestó ella.
—Lo pensé, pero tú no estás en condiciones de soplarla —respondió Darío