Sammy miró a Darío por un segundo y luego se encogió de hombros.
—¡Bien…! ¡Hazlo! —la retó y Carmina abrió mucho los ojos—. Pero tienes que saber que en cuanto termines de hacer tu anuncio, yo voy a tomar los videos de esa cámara —dijo señalando a una esquina de la habitación y luego a otras—, y de