Capítulo 155
Ángel se quedó mudo durante un segundo tan largo, sin moverse, sin pestañear, que Darío se echó atrás de nuevo en su asiento y suspiró.

—Sí, así exactamente me quedé yo cuando me lo dijeron —murmuró y su hermano se sentó despacio frente a él.

—¿De qué…? ¿De qué estás hablando, Darío? ¿Cómo que te
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