—¡Maldición! —gritó desesperado y se dejó caer en el suelo de la jaula mientras miraba al techo.
Olvidar a su familia, olvidar a Sammy, olvidar como pelear, cómo vivir… No, no podía hacer eso. Era mejor un año de todo que la terrible posibilidad de nada. Así que cuando una hora después se secó las