—Bueno, técnicamente no escapó —le explicó el abogado—. Solo no lograron encontrarlo en ningún lugar conocido. No saben dónde pueda estar.
Darío estuvo a punto de golpear la pared de la rabia.
—¡Alguien tuvo que avisarle que iban por él! —exclamó Ángel—. La gente simplemente no se desaparece así c