Ángel lo miró a los ojos y pudo ver la tristeza y la decepción reflejada en ellos.
—Yo no necesito nada de ti, Ángel. Solo quiero que tengas una vida plena y feliz, que puedas tomar tus propias decisiones, sin que papá esté ordenándote qué hacer a cada segundo. Eres mi hermano y yo… yo también te q