CAPÍTULO 19. Ya es oficial...
Sammy arrugó el ceño mientras lanzaba un paquete tras otro en la gaveta. ¿En qué segundo exactamente había perdido la vergüenza…? ¡No lo sabía! Lo cierto era que se había frustrado terriblemente al ver que todos los paquetes de condones eran tamaño estándar.
—Eso es todo, bestiecita. Tendremos que ¡zaz! cortarte —suspiró Darío mirándose la entrepierna y Sammy le apuntó con un índice acusador.
—¡No la asustes de esa forma que luego no quiere trabajar! —se rio porque ya había pensado en un plan a