La noche era oscura y tensa cuando James, Tatiana, Alice y John se reunieron dentro de la casa de los Clark, con el corazón acelerado por la anticipación.
Habían llegado a sus oídos noticias de que alguien había irrumpido en la casa y estaban decididos a enfrentarse al intruso y proteger a sus seres queridos.
El sonido del vidrio roto de la ventana rota resonó a través de los pasillos silenciosos, aumentando la tensión en el aire.
Con cuidado, se arrastraron hacia la fuente de la perturbación