A la mañana siguiente, Margaret se levantó con una mezcla de entusiasmo y nerviosismo. Nunca había tenido en mente cambiar su look, pero sabía que era algo necesario y que la compañía de Tatiana alivianaría un poco la tensión de aquel cambio importante.
Margaret estaba nerviosa cuando entró al salón de belleza con Tatiana y su bebé Ben.
Siempre había dudado en cambiar su peinado, pero Tatiana la convenció de que, si deseaba un buen cambio, ese era el momento indicado, además ella misma sugirió