El corazón latía desbocado en su pecho y dudó por un momento, sin saber si debía intervenir, pero luego decidió acercarse a ellos con cautela. A medida que se acercaba, podía escuchar su conversación.
—No sé de qué estás hablando —dijo Richard, su voz sonaba muy tensa.
—Sabes exactamente de lo que estoy hablando —respondió James, con los puños apretados a los costados.
Margaret podía sentir cómo se acumulaba la tensión y se dio cuenta de que no se trataba de una simple discusión. Se quedó atr