MANSIÓN DE LOS ASTURIAS.
Llego a mi casa con unas ganas inmensas de tirarme en mi cama a dormir, pero al abrir la puerta me recibe una de las señoras del servicio.
—Joven Marcus, su mamá me dejo encargada que cuando usted llegara, le dijera que ella lo estaba esperando en su oficina y que no la hiciera esperar.
—Okey señora, ya voy a su oficina.
Sé lo que me espera, pero ya nada me importa, toco la puerta y su voz suena ronca, con rabia.
—Adelante Marcus, sé que e