EN EL PUEBLO.
—Buenos días Alfred.
—Buenos días señorita Camila, ¿le llevó su café?
—Te lo agradezco Alfred.
¿Ya llegó el señor Rodrigo?
—Sí.
—Voy primero a su oficina.
—Buenos días señor Rodrigo.
—Buenos días Camila, ¿qué haces tú aquí?, te dije que te tomaras el día.
—Eso mismo me pregunto de usted, mañana se casa, debería estar preparando maleta para su luna de miel.
—Primero quise venir para acá, para dejar unos papeles en regla, luego