Mundo ficciónIniciar sesiónTras colgar, acabo convencida de algunas cosas. Por ejemplo, mi odio por Martín no es genuino. Si realmente lo odiara, habría colgado en cuanto escuché su voz del otro lado del teléfono.
Me preocupas, dijo. Y aunque en el momento debí sentir rabia o algo parecido a la furia, he de admitir que me emocioné. Y mira que sale cara la alegría en tiempos de tragedia.
—Estoy







