148. JUNTOS POR UNA VERDAD
CAPÍTULO 148
Si pudiera contar las tantas veces que había querido verla, allí sentada, pero siendo acusada no le bastaría contar con los dedos de la mano. Cristina no apartó los ojos de Inés hasta que tomó asiento.
René, por su lado, apretaba las manos con fiereza. Se decía a si mismo que debía mantener la calma. No había pasado tanto tiempo desde que ella decidió que no era suficiente ser una malnacida. Se preparó con un respirar calmado.
—Inés Villa, usted presenta una estadía en un centro ps