145. NUESTROS
CAPITULO 145
—¿René? Dios Mío. ¿Qué ocurre? —Cristina con esperó ni un solo segundo para tomarle el rostro, preocupada y con los ojos abiertos.
—No es nada —respondió René. Pero ella sabía muy bien que algo ocurría.
—Mientes —Cristina dejó al pequeño Isaac en el suelo. Volvió a René y tomó su rostro con las dos manos—. No me estás diciendo la verdad, René. Has estado llorando.
René no la miró a los ojos. Fruncía el ceño, pero había sido suficiente para ella saber que algo ocurría. No pudo más y