Donovan y yo estábamos tomando café en el salón del consejo de la manada Silvermoon. El aire estaba cargado de tensión, mientras Walter permanecía a un lado, inmóvil como una estatua.
El tiempo se alargó hasta que el sonido de pasos rompió el silencio. Dos guerreros Gamma entraron, sacando a rastras lo que quedaba de Falcon y Julia.
Por un instante, un atisbo de tristeza cruzó el rostro de Walter al ver a su hijo, pero desapareció con la misma rapidez, reemplazado por una furia fría y miedo.