—¡ERIC ALTO!
Gritó a todo pulmón mientras luchaba salvajemente debajo de él, pero él era mucho más fuerte que ella. Se movió hacia atrás solo para que su mano agarrara su mandíbula mientras la hacía mirarlo.
—Cálmate, Aria. Es que eres tan hermosa que no puedo controlarme —reflexionó, sus ojos brillaban con maldad, no había bondad en ellos. Solo intenciones crueles.
—P... por favor... n... no... —tartamudeó mientras las lágrimas se formaban en sus ojos haciendo que su visión se volviera borrosa