—!Aria! —grito salvajemente mientras saltaba justo detrás de ella. Agarrando su muñeca, tiró de ella hacia él en el aire y cambió sus posiciones justo a tiempo cuando su espalda golpeó el suelo áspero con un ruido sordo.
Él gimió de dolor, pero al segundo siguiente suspiró aliviado cuando Aria estaba segura en sus brazos.
—Aria —gritó retrocediendo y él se sentó abruptamente mientras revisaba si tenía heridas o heridas. Su corazón tartamudeó cuando vio sangre en su hombro y brazo.
Magnus la hab