Aria camino por los enormes corredores iluminados solo por las antorchas de fuego. Apenas tuvo media hora antes de que el matiz de la luz acariciara el cielo y los pájaros piaran las melodías de la mañana despertando a los crueles Dothraki que no la dejan bañarse.
Entrando en las cámaras de baño, cerró la puerta. Se alegró de recordar el camino hasta aquí. Su corazón hizo una pequeña danza feliz cuando sus ojos se posaron en la enorme bañera llena. Tal vez tuvo suerte hoy.
Volvió a comprobar si