Después de esa noche, nuestra relación dio un giro completo y totalmente inesperado. Caí sobre la cama con él encima, y suspiré de deseo, no de miedo. Podíamos comenzar de nuevo, entendernos, probar una relación real.
Julián me besó un hombro, antes de bajar delicadamente el cierre de mi vestido. Cuando la prenda se desprendió totalmente de mi cuerpo, me senté frente a él y acaricié su pecho mientras desabotonaba uno a uno los botones.
Sus manos descendieron por mi cintura y se anclaron en mi