CAPÍTULO TREINTA Y TRES: ARREPENTIMIENTO
Y entre esos hombres, unos más que no tenía miedo de nada, que veía a Daniel como un pobre hombre que no podía mover las manos, que no tenía la fuerza que sus hombres tenían. Una risa fue escuchada al momento. La mirada del hombre que tenía la tarjeta dorada entre sus manos al igual que Velvet y Daniel, se encontraron con la de la persona que reía. No era más que un hombre de estatura baja, con una enorme panza que lo hacía parecer como un pobre e insi