CAPÍTULO TREINTA Y DOS: TRAICIÓN
Con el sentimiento de satisfacción que todos los hombres deben de sentir cuando llegan a la cima de la montaña, Yahir Montiel tomó su copa de vino al mismo tiempo que se dirigía al punto más alto del salón.
—Su atención por favor, señores —pidió Yahir con una sonrisa en el rostro.
Todo quedó en silencio. Eso era lo que más disfrutaba, que el mundo hiciera lo que quería en cuanto así lo quería.
—En un momento estaremos dando la rendición de cuentas, el progr