El cuerpo de Alejandra cae en mis brazos, es tan frágil y ligera, llevo mis dedos a su cuello para tomar su pulso y miro el reloj en la cocina, todo parece estar bien, pero el que se desmoronara de esa manera dice lo contrario, meto mi otro brazo bajo sus piernas y la levanto para llevarla a la habitación, con cuidado la dejo en su cama y permanezco como idiota mirándola a la cara, su pecho sube y baja de manera tranquila, tan solo pareciera que está durmiendo profundamente, un mechón de cabell